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Afantasía: vivir sin imágenes mentales

Vivir sin imágenes mentales a causa de la afantasía

Solemos dar por hecho que sabemos imaginar, pero es posible que no imagines como lo hacen los demás. Una gran parte de la población no ve imágenes mentales como tal y, sin embargo, su vida no se ve mayormente limitada, por lo que incluso acaba muriendo sin haberse percatado de su afantasía.

Efectivamente, mucha gente muere sin haber pensado nunca en si sabe o no sabe imaginar. Otra tanta mucha sí se acaba enterando de este fenómeno y pasa un tiempo afligida, contrariada o incluso necesitando terapia psicológica.

¿Cuál es tu caso? ¿Creías que contar ovejitas para dormir era una burda forma de hablar?

¿Qué es la afantasía?

Se entiende la afantasía como la incapacidad para generar imágenes mentales de gran nitidez.

En palabras de Adam Zeman, probablemente una de las personas que más ha investigado esta cuestión, la afantasía vendría a ser la incapacidad de convocar imágenes en el ojo de la mente.

Adam Zeman: La mayoría de la gente, si se le pide que visualice una manzana, puede recordar una imagen de una manzana en su ausencia; tiene una especie de sensación visual, generalmente, no tan vívida como la experiencia en sí que tendrían si realmente estuvieran mirando una manzana, pero sin embargo es una experiencia con calidad visual. Las personas con afantasía no pueden hacer eso, y a menudo dicen que siempre habían asumido que hablar de imágenes era algo metafórico, pero en un momento determinado de sus vidas, se dieron cuenta de que cuando otras personas hablan de ver algo en el ojo de la mente, en realidad quieren decir algo literal.

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Se estima que en torno a 1 de cada 50 personas padecen este fenómeno.

Saúl Martínez-Horta: Posiblemente, la imaginación la construimos, en esencia, a través de cosas que conocemos. Eso es bastante obvio. No me puedo imaginar algo que desconozco. Y esa proyección interna la manipulamos con regiones o procesos que sabemos que utilizamos para manipular cualquier otro tipo de formaciones. Lo bonito, entre comillas, es que pueden fallar distintos elementos, y el fallo en cualquiera de estos elementos va a desencadenar un aspecto en el espectro de las dificultades en la imaginación o en el crear imágenes visuales. No es lo mismo cuando alguien no consigue proyectar o manipular esa imagen, viajar por ahí dentro, que cuando alguien no consigue incorporar elementos con los que construir esas imágenes.

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Afantasía vs hiperfantasía

En todo lo que respecta a la imaginación y a la visualización, no tiene mayor sentido que hablemos en términos dicotómicos de todo o nada. Imaginar y visualizar son conductas que se mueven en un espectro, donde un extremo implica una gran viveza y el otro, todo lo contrario, una gran fragilidad para construir imágenes.

Adam Zeman: Claramente, hay un espectro de intensidad de las imágenes, por lo que utilizamos un cuestionario acerca de la viveza donde se invita a las personas a visualizar 16 escenas y calificar en una escala cómo de vívidas las ven. La mayoría de la gente puntúa en la zona intermedia, pero hay un 2 o 3% que puntúa en la parte inferior o en la parte superior, y que parecen diferentes a la norma.

También es cierto que se suelen equiparar sendos términos como sinónimos, como si fuera lo mismo visualizar e imaginar. La imaginación tiende a comprenderse, popularmente, como la conducta de ver en ausencia de estímulos físicos. Pero podríamos aseverar que esto no es del todo así, ya que se puede imaginar de otros modos algo más conceptuales, no tan visuales.

Causas de la afantasía

No están claros los orígenes de esta anomalía.

Perspectivas más contextuales, abogan por entender el imaginar y el visualizar como conductas que pueden ser más o menos entrenadas durante las circunstancias vitales, concurriendo todo esto en que se acabe logrando una mayor o menor capacidad para generar imágenes mentales con nitidez. Otro aspecto crucial en la ecuación es saber si existen periodos críticos en donde, una vez superado tal periodo, de no haberse desarrollado bien la capacidad, luego cuesta mucho más hacerlo.

Por otro lado, vertientes más ligadas al cognitivismo o a lo biomédico, pueden aventurarse en mayor medida a señalar la probabilidad de que existan regiones cerebrales afectadas.

No está claro, pero expertos como Adam Zeman señalan que es posible perder la capacidad de visualizar por daños en el cerebro. Asegura que hay cientos de casos descritos en el último siglo que han perdido la capacidad de visualización después de un traumatismo craneal, un derrame cerebral o una meningitis. Pero, al mismo tiempo, también concluye que hay muchos otros casos donde la capacidad de visualizar se deteriora o pierde por razones psicológicas o psiquiátricas, como la depresión, la despersonalización u, ocasionalmente, la psicosis.

Persona incapaz de imaginar
Los orígenes de la afantasía siguen sin estar claros.

Lo que sí tiene claro el neurólogo inglés es que un gran porcentaje de las personas con afantasía lo son desde toda la vida, como si hubiese alguna cualidad innata o genética involucrada.

Adam Zeman: Mi mejor suposición sería que tiene que ver con un cambio en la conectividad del cerebro. Tenemos un poco de evidencia de que en personas con imágenes muy vívidas, hay conexiones más fuertes entre las áreas de la parte frontal del cerebro, implicadas en la atención y la toma de decisiones, y las áreas de la parte posterior del cerebro implicadas en la visión. Puede ser que la genética juegue un papel fundamental porque tenemos algunas pruebas de que si tienes afantasía, hay una cantidad aproximadamente 10 veces mayor de que tus familiares de primer grado también padezcan el fenómeno.

¿Cómo imagina una persona con afantasía?

Todo suele ser más conceptual. Es como si se tuviera la imagen mental codificada, pero a la hora de evocarla, en vez de ver la imagen como tal, la información fuera desgranada a modo de píldoras narrativas. Es como si se estuviera viendo la imagen, pero pusieran una pantalla negra delante y simplemente nos dijeran dónde estaban ubicados o cómo eran los diferentes elementos de la imagen.

¿La gente con afantasía sueña en imágenes?

Hay de todo, pero, probablemente, la mayoría de personas dentro del espectro de la afantasía, sí confirman que durante la vigilia no pueden crear imágenes mentales a conciencia, pero que durante el sueño sí ven todo como si fuera una película.

También hay otras tantas personas cuyos sueños se dan más de una manera narrativa, como un relato, todo muy ligado a lo conceptual.

¿La afantasía es una discapacidad?

En un mundo donde lo normal es imaginar de una manera muy visual, una gran cantidad de procesos diarios, como por ejemplo los modelos de memorización, están basados en la retención y evocación de imágenes. Esto puede acabar siendo algo que limite a una persona que no es capaz de construir imágenes mentales con nitidez.

No obstante, más allá de esto, parece no haber grandes limitaciones, pues la mayoría de personas con afantasía aprenden a crear e imaginar de otro modo. Se puede ser tremendamente creativo pese a tener afantasía. Es más, existen tropeles de celebridades, muchas de ellas destacadas en el ámbito artístico, que afirman no ser capaces de ver imágenes mentales.

Algunos estudios sugieren que las personas con afantasía pueden tener más dificultades para recordar nítidamente episodios autobiográficos. Pero esto no tiene por qué ser así, siempre dependerá del caso pertinente. Además, no hay mal que por bien no venga, todo tiene una doble cara, y en este aspecto, parece que las personas con afantasía mantienen la memoria más pulcra, sin tanta perversión. Es decir, su relato es más fiel al hecho que ocurrió en realidad.

En principio, también puede haber una ventaja emocional para las personas con afantasía, pues el hecho de no ver ciertos detalles de reminiscencias o de nuevas imágenes con tanta nitidez, puede desembocar en respuestas menos intensas y dolorosas. Aunque esto no es del todo así, pues que no se vea la imagen, no quiere decir que no se atienda al concepto y no aparezca una emoción desagradable asociada. Mismamente, si aludimos a eventos traumáticos donde, posteriormente, no paramos de recordar una y otra vez lo acaecido, la afantasía puede aligerar este círculo vicioso.

Por otro lado, también es cierto que muchas personas que descubren que no son capaces de visualizar, se deprimen, se quedan mucho tiempo apesadumbradas y con una enorme desazón. De algún modo, es sentir como si en ellos todo fuera más efímero y perecedero, por no poder retener o evocar al gusto, cuando antojen, cualquier rostro, memoria o hecho con nitidez. Es importante que estas personas cuenten con apoyo psicológico, ya que esta idea, algo “irracional”, pues no es del todo así como piensan, puede abocar en rumia y enredos de malestar emocional.

Representación de la afantasía
En un mundo donde lo normal es imaginar de una manera muy visual, la afantasía puede acabar por limitar a la persona.

¿La afantasía tiene solución?

Todo dependerá de si existe o no existe una restricción biológica. A priori, si entendemos imaginar o visualizar como conductas, son algo que perfectamente se puede entrenar y mejorar. Ahora bien, hay casos donde la afantasía parece darse desde los primeros minutos de vida, y otros casos donde la condición ha llegado de forma abrupta y repentina. Ergo, dependiendo de los orígenes, podremos dilucidar una u otra cosa.

Adam Zeman: Creo que casi todas nuestras habilidades psicológicas son como músculos y pueden ser entrenadas hasta cierto punto. Por eso creo que es muy probable que exista alguna forma de entrenamiento con imágenes, pero la mayoría de las personas con afantasía de por vida que han intentado cultivar la imaginación, parecen haber fracaso o dicho que es muy difícil. Sospecho que puede haber, quizá, una limitación biológica en al menos algunas personas con afantasía, lo cual dificulta mucho el entrenamiento.

¿Cómo saber si imaginamos o no?

Nadie nos ha mostrado nunca claramente cómo es imaginar, por lo que es muy sencillo que no sepamos seguro si somos capaces de ello o no.

Inclusive, personas con cierta propensión a la sugestión, en el momento en el que conocen que existe el fenómeno de la afantasía, pueden acabar por asumir erróneamente que no saben imaginar. Se convencen de ello, pero probablemente sí construyen imágenes mentales, solo que no con una gran nitidez, y, además, por haberse sugestionado, acaban boicoteando el proceso, distrayéndose, desviando la atención o bloqueándose cuando pretenden imaginar.

Hay una gran parte algo subjetiva que no podemos del todo mensurar. No obstante, parece haber indicadores objetivos que pueden darnos información acerca de si la persona imagina o no. Por ejemplo, si no tienes afantasía e imaginas un sol brillante, tus pupilas se contraen. O si te imaginas mirando las estrellas en una noche oscura, tus pupilas se dilatan. No se aprecia esto en personas con afantasía.

Otro experimento que se ha realizado para intentar conseguir medidas objetivas de la afantasía, consistió en contar historias de terror mientras se medía la conductividad de la piel. En los casos donde no se daba la afantasía, la conductividad de la piel aumentaba un poco porque aparecía una sudoración ligera. Esto tampoco se veía en personas que no eran capaces de tener imágenes mentales vívidas.

Este último experimento nos lleva a una reflexión interesante sobre las terapias psicológicas u otros mecanismos que se apoyan en la visualización para exponer sin riesgo al paciente a ciertos escenarios que propician una respuesta intensa en el organismo, para así alivianar la posterior respuesta que se dé cuando el sujeto se tope en la vida real con tal estimulación.

Básicamente, podemos concluir que las personas que no generan imágenes mentales, no tendrán demasiado éxito con esos ejercicios de exposición. Por lo tanto, antes de emplear unas u otras técnicas, es importante asegurarse del grado de visualización de la persona con la que estamos trabajando.

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También, otros indicativos que pueden darte las claves para dirimir si visualizas o no, si imaginas de una manera más visual o más conceptual, son las siguientes preguntas:

  • ¿Creías que contar ovejitas para dormir era una burda metáfora?
  • Cuando en ejercicios de relajación te mandaban visualizar un lugar paradisíaco, ¿Creías que era una simple forma de hablar?
  • Si piensas en el rostro de alguien a quien quieres mucho, ¿Lo ves con nitidez o básicamente sabes describir cómo es, pero no lo estás viendo como tal?
  • ¿Eres capaz de dibujar bien sin tener la imagen modelo delante?

Si buscas ayuda…

Si padeces eso que entendemos por afantasía y estás sufriendo gravemente por ello, no dudes en contar con nuestros servicios de terapia online psicológica. Podemos ayudarte en todo tu proceso.

Ejercemos desde el rigor científico y siempre procurando que la consulta sea un espacio seguro donde quien acuda se sienta como en casa.

Además, si tienes cualquier duda, puedes consultarnos sin compromiso alguno. Te escucharemos encantados.

Por otro lado, si lo que te apetece es ahondar más en conceptos que repetimos tanto, como el de imaginación, visualización, conducta, aprendizaje o contexto, puedes echar un vistazo a nuestro catálogo de cursos, o suscribirte a nuestra revista digital de psicología científica, en donde lanzamos artículos semanales de forma completamente exclusiva.

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Marcos de Andrés Ortega

Dedicado a la coordinación del proyecto de enGrama, a la creación de contenido divulgativo y formativo, y a todos aquellos aspectos que impliquen atención al cliente, comunicación y redes sociales.Estudié trabajo social y psicología, para acabar por especializarme en el enfoque del análisis funcional de la conducta, el cual se ha convertido en un prisma desde el que concebir mi realidad. Más sobre Marcos de Andrés
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4 comentarios

  1. Super interesante el tema!! Probablemente haya sido el artículo que me haya hecho darme cuenta de que creo que no tengo imágenes mentales, al menos, a es a conclusión he llegado. Aún me queda profundizar, pero ha sido un primer paso muy clarificador

    1. ¡Qué bueno! Millones de gracias por leerlo 🙂 Es increíble porque una parte enorme de las personas no imaginan del modo tradicional y ni lo saben jeje…

  2. Yo sé que no tengo una capacidad visual normal. Es algo que, por lo que he conocido, sucede en algunas personas con discapacidad física. Para mí, recordar lugares, localización de objetos… es como tratar de leer en un idioma que estás aprendiendo (y en el que nunca mejoras)
    Soy más de pensamiento conceptual

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