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Asertividad: qué es y cómo mejorarla

Persona sintiéndose liberada por practicar su asertividad.

¿Te cuesta expresar tus opiniones y poner en práctica tu asertividad

¿Te sientes como un chihuahua al lado de un pitbull cuando te toca discutir con alguien?

¿Te sale la vena agresiva o sarcástica?

¿Eres ogro o gatito?

Tranquilo, no estás solo. La comunicación asertiva es una habilidad que no todo el mundo domina (y así nos va…), pero se puede ir entrenando, bien sea de forma individual o mediante ayuda psicológica con un buen psicólogo.

¿Qué es la asertividad?

Básicamente, la asertividad consiste en la habilidad de expresar tus ideas y necesidades de forma clara, directa y respetuosa, sin pisotear a los demás ni dejar que te pisoteen. 

Es clave recordar que, a veces, las personas no asertivas se pasan de agresivas, y, otras, se quedan en la timidez. ¿Por qué ocurre todo esto?

“Por no molestar…”

“Para que no piense que…”

“Tampoco es tan importante…”

¿Te suena alguna de estas razones?

Actuar con asertividad no es ser borde o arrogante, no es eso de “yo es que soy muy sincero”.

Es como un baile entre el “yo quiero” y el “tú quieres”. Hay que dejar claro lo que uno siente y quiere sin menospreciar lo que la otra persona siente y quiere.

¿Ogro o gatito? Todo lo que necesitas saber para poner en práctica tu asertividad.
¿Ogro o gatito? Practica tu asertividad.

¿Por qué es tan importante la asertividad?

Principalmente, porque una buena comunicación asertiva te permite:

  • Tener relaciones más sanas: fuera malentendidos y discusiones tontas.
  • Conseguir lo que quieres: ¡Ya está bien de que nadie te tome en serio!
  • Sentirte mejor contigo mismo: cuando sabes expresarte con seguridad, tu autoestima se dispara.

¿Cómo trabajar la asertividad?

Algunas pautas rápidas pueden ser:

  • Habla claro y directo: no te andes con rodeos ni te escondas detrás de frases ambiguas. Di lo que piensas y sientes de forma clara y concisa.
  • Usa un tono de voz adecuado: no grites ni hables demasiado bajo. 
  • Sé respetuoso: Aunque no estés de acuerdo con la otra persona, trátala con respeto. Evita los insultos, las descalificaciones y las amenazas.

Desde luego, si has estado expuesto a determinados contextos donde la asertividad no se ha exhibido demasiado, es posible que no consigas trabajarla de forma efectiva por ti solo. En esos casos, es interesante contar con la terapia psicológica. Un buen cambio en tu comunicación, una mayor asertividad, puede ayudarte tanto a ti, como a los tuyos, puede beneficiarte tanto a ti, como a los demás que te rodean.

Ejemplos de situaciones

  • Tu pareja te pide que vayas a comprar leche, pero tú estás a mitad de partida de tu videojuego favorito.
    • Respuesta no asertiva → “¡Ni hablar! Estoy a punto de reventar al jefe final, ¿no ves que es crucial?” (Gritando y con cara de ogro).
    • Respuesta asertiva → “Cariño, ahora mismo estoy en medio de una partida, pero en cuanto termine voy a comprar la leche. ¿Te importa?” (Con tono calmado y amable).
  • Tu jefe te pide que hagas un trabajo extra que no te corresponde, y además sin pagarte horas extra.
    • Respuesta no asertiva → “Ay, no sé si voy a poder hacerlo. Tengo muchísimas cosas que hacer…” (Susurrando con voz temblorosa y mirada de gatito asustado).
    • Respuesta asertiva → “Jefe, estoy dispuesto a colaborar con el proyecto extra, pero es un esfuerzo y me gustaría a cambio, o bien que me compensaras las horas extra. o me ayudaras a redistribuir mi carga de trabajo” (Con tono firme y profesional).
  • Estás en un restaurante y te sirven un plato que no está como lo habías pedido.
    • Respuesta no asertiva → “Mmm… no sé, creo que esto no está bien…” (Susurrando al camarero/a con timidez).
    • Respuesta asertiva → “Disculpe, creo que ha habido un error con mi pedido. Lo que me han servido no es lo que solicité.” (Explicando la situación de forma calmada y educada).

¿Te parece difícil? Puede serlo… Pero comunicarte de forma asertiva implica una serie de conductas y, por tanto, se puede aprender e ir mejorando. A fin de cuentas, es cuestión de práctica, de tomar modelos para que te enseñen o en los que fijarse, etc.

Por ejemplo, puede ser difícil comportarse con asertividad si en nuestra familia siempre se ha hablado a gritos o si nuestro entorno laboral sólo nos atiende cuando respondemos con enfado o agresividad. El contexto importa, y mucho. Por eso, cuando la otra persona no está acostumbrada a esta comunicación y tú expresas tu opinión de forma asertiva suele funcionar (y dejas al otro en shock).

Decimos “suele funcionar porque la asertividad también puede ser saber cuándo no ser asertivo y mandar al otro a…

Si necesitas ayuda…

Si buscas trabajar tu asertividad o lograr cualquier otro cambio, puedes contar con nuestros servicios de terapia online psicológica.

Ejercemos desde el rigor científico y siempre procurando que la consulta sea un espacio seguro donde quien acuda se sienta como en casa.

Además, si tienes cualquier duda, puedes consultarnos sin compromiso alguno. Te escucharemos encantados.

Por otro lado, si lo que te apetece es ahondar más en conceptos que repetimos tanto, como el de asertividad, aprendizaje, contexto, función o análisis funcional de la conducta, puedes echar un vistazo a nuestro catálogo de cursos, o suscribirte a nuestra revista digital de psicología científica, en donde lanzamos artículos semanales de forma completamente exclusiva.

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