enGrama Psicología, Terapia Online y formación para psicólogos

¿Por qué es tan difícil que la psicología cale en la sociedad?

Chica-entendiendo-el-comportamiento

El gran desafío que supone estudiar el comportamiento desde la psicología. No por comportarnos entendemos de comportamiento.

El objeto de estudio de la psicología es el comportamiento. Y claro, todas nos comportamos, todas tenemos experiencias y vivencias, por lo que al final todas creemos saber qué rige nuestra conducta.

La psicología estudia algo que es tremendamente jugoso, pues poco puede interesarnos más que el porqué de cada acción de nuestra cotidianidad. Es tan jugoso que acaba por pervertirse y volverse manido.

Todo el mundo se aventura a hablar a la ligera, llegando al punto de que la opinión de alguien ajeno al gremio de la psicología, tiende a ponerse a la misma altura en la balanza que la de aquellos profesionales que tienen una vasta formación y recorrido.

A veces, evidentemente, el sentido común acierta, podemos fiarnos de la lógica que nos ha brindado nuestra experiencia, pero otras tantas veces no.

Está claro que el mundo no es un laboratorio y, por ende, a la hora de extrapolar leyes y resultados sí recogidos en laboratorio, hemos de ir con sigilo y pies de plomo, pues hay cantidad de variables y factores a los que no hemos podido atender.

Es decir, lo que enuncie una profesional de la psicología sobre la conducta de otros, puede caer también en equívoco. Sí, eso es así, pero esto no quita que sea mucho más fiable el basarse en la evidencia científica, en los principios de aprendizaje, en el empleo de herramientas como el análisis funcional, que el hacerlo en las propias vivencias.

La resistencia a aceptar principios que rigen nuestra conducta

La principal diferencia radica en que, desde la aplicación de la psicología, desde el sustento que nos aporta lo teórico, nos podemos acercar más a los porqués que subyacen, sin caer en elucubraciones vagas y baratas.

A menudo, es difícil decirle a alguien que no se comporta del modo en el que lo hace por lo que él considera, que hay otras razones latentes que explican mejor su conducta.

Es difícil, pues parece despojar a la persona de las riendas que gobiernan su propia vida, del lugar desde el que ejerce el control. No nos suele gustar escuchar que estamos sesgados y equivocados con nuestras cábalas cuando hablamos de nuestro propio comportamiento.

La ciencia ha doblegado reiteradamente al ser humano durante el transcurso de la historia. En primer lugar, nos hizo comprender que nuestro planeta no era el centro del universo, que no todo se armonizaba en torno a nosotros. Inclusive, nos mostró que ni si quiera el sol rotaba a nuestro alrededor, sino que era al revés, éramos un planeta más, encima de los más chiquititos y timoratos, que daba vueltas a esa gran estrella.

Más adelante, avances en fisiología y biología, nos volvieron a dar en el cogote, nos hicieron agachar la cabeza y percatarnos de que éramos un burdo animal más, no necesariamente más especial que el resto.

Y así, sucesivamente, se fueron dando avances y descubrimientos que nos fueron haciendo entender que quizá estábamos arrogándonos un puesto en el mundo que no merecíamos.

Pero a día de hoy, aún resiste una trinchera a la que nos aferramos con uñas y dientes, que nos ciega a la hora de asumir el hecho de que unos principios puedan regir nuestra conducta, de que quizá no seamos tan libres como nos pensamos, ni sepamos tanto de nuestro comportamiento.

La psicología es la disciplina que se topa de frente con ese último bastión. Por todo ello, la psicología molesta, incordia, es arrinconada, pues susurra al oído explicaciones que no siempre se quieren oír. Aún no se ha logrado, quizá nunca se haga, quién sabe… Pero creo que sería importante romper con toda la tradición mística, dualista y antropocéntrica que rezuma de nuestras sociedades y, para ello, hemos de seguir velando por una psicología basada en la evidencia y el rigor, que se aleje de cuñadismos, perogrulladas y psico-obviedades, para que quede claro cuando se habla sobre el comportamiento de alguien, lo que es objetivo y lo que es opinión.

ENLACES A RECURSOS RELACIONADOS DE INTERÉS:

“EL CONDUCTISMO LO TIENE MUY NEGRO” – Esteve Freixa i Baqué

EL DETERMINISMO EN LA CONDUCTA HUMANA – Esteve Freixa i Baqué

LO QUE TODA ESTUDIANTE DE PSICOLOGÍA DEBERÍA SABER – Diego Rodríguez, Luis Vega y Marcos de Andrés

CURSO EPISTEMOLOGÍA DEL CONDUCTISMO – Esteve Freixa i Baqué

EPISTEMOLOGÍA DEL CONDUCTISMO – Esteve Freixa i Baqué

¿Has pensado en alguien a quien pueda gustar este artículo?
Ayúdanos a que llegue más lejos

Artículos recomendados

¿Nos puntúas con 5 estrellas?
(Votos: 0 Media: 0)

4 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pedir cita

Pide cita con una de nuestras profesionales:
Información de contacto
Reserva tu cita
Y por último