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¿Por qué en la Isla de las Tentaciones son tan infieles?

Concursantes infieles de la Isla de las Tentaciones

La psicología está en todo, pues constantemente nos estamos comportando, y es el comportamiento lo que esta disciplina estudia. No obstante, en reality shows como La Isla de las Tentaciones, determinados principios conductuales se evidencian con mayor fuerza. Que no se nos olvide que nuestra conducta está determinada y regida por una serie de leyes, no es fruto de nuestro libre arbitrio.

Desconocemos si este programa lleva a cabo según qué prácticas a conciencia, o es todo fruto de la casualidad y no tienen mayor idea de lo que están provocando o dejando de provocar en el comportamiento de sus participantes.

Dicho lo cual, vamos a hablar de 4 factores clave que se dan en este programa y acaban propiciando la infidelidad, dando una explicación muy sencilla desde la psicología:

Privación

Durante el programa se pone a prueba la fidelidad de los participantes, alejándolos de sus parejas y privándoles de reforzadores relacionados con el afecto y el sexo. Este estado prolongado de privación funciona como variable que acaba propiciando que se demande la emisión de la conducta con mayor fuerza. Además, las personas son sometidas a tal privación a la par que son tentadas por otras que tienen justamente tal rol. Por lo tanto, eso es una bomba de relojería que hace mucho más probable la infidelidad. Te alejan de tu pareja, te privan de lo que son para ti reforzadores muy importantes y, para colmo, te ponen a alguien que te está comiendo la oreja a cada segundo y con la cual puedes acceder casi en cualquier momento a tales reforzadores de los que te has visto privado.

La alarma de las infidelidades

Cada vez que un miembro de alguna de las parejas sobrepasa ciertos límites establecidos y, por lo tanto, comete infidelidad, una alarma salta alertando de todo ello. Sin embargo, esta alarma no indica claramente cuál de las parejas es la que se está viendo comprometida.

Los participantes están en un constante estado de incertidumbre, sensación que suele generar ansiedad. La incertidumbre nos imposibilita tener control sobre la situación, nos hace estar anticipando, rumiando, sobrepensando, etc. y, en ocasiones, uno prefiere dejar de lidiar con esa ansiedad que genera la incertidumbre y tirar todo por la ventana, pues es usual que miremos más por el corto que por el largo plazo a la hora de emitir nuestro comportamiento. De ese modo, la alarma funciona como una variable motivacional que facilite la posterior emisión de la conducta de ser infiel. Sabiendo que nuestra pareja quizá sea la que ha cometido la infidelidad, pues no nos vamos a arriesgar, vamos a romper con la incertidumbre de la manera más rápida, siendo nosotros infieles también y tirando todo por la borda radicalmente cuando otros estímulos discriminativos nos adviertan de que nuestra conducta puede ser reforzada. Vamos, que la alarma no hace que te lances, pero predispone o facilita y, si nos encontramos con la posibilidad de liarnos con uno de los tentadores, caigamos de manera más sencilla.

Por otro lado, si hablamos de condicionamiento clásico y no operante, podemos ver cómo la alarma, la cual era un estímulo neutro en un primer momento, acaba por convertirse en un estímulo condicionado que genera aversión. Las sucesivas asociaciones del estímulo neutro con otros estímulos que ya sí generaban esa aversión acaban por lograr que por sí sola la alarma genere tal desagrado en los participantes.

Control estimular

Los participantes no saben nada de lo que están haciendo sus parejas. Sólo se enteran de la situación cuando les muestran imágenes en pantalla en ciertas reuniones grupales. Esas imágenes son sometidas a criba, se desdeña la mayoría de información que pueda ser favorable o deseable para las parejas, y se focaliza sobre aquella que resulta aversiva y problemática. Estas imágenes generan una respuesta emocional desagradable y llevan a que, paulatinamente, se acabe contracondicionando a la pareja. Es decir, lo que antes nos generaba respuestas deseables y placenteras, poco a poco nos va generando rechazo y malestar. Nuestra pareja va dejándonos de gustar e, incluso, podría ser que la cogiéramos asco.

Cambio de contexto

No podemos olvidar que los participantes están en un lugar concreto y delimitado por y para el programa, por y para desencadenar el salseo. La gran mayoría de acciones que pueden tales personas realizar en su vida diaria real, no son posibles en tal lugar artificial. Cuando a uno le sacan de su contexto habitual, de sus rutinas, de sus fuentes de reforzamiento, le cambian. Nos comportamos según el contexto, nuestra conducta no es rígida. Evidentemente, esto no significa que al cambiar de contexto nos volvamos una tabula rasa sin ningún aprendizaje previo. No, por supuesto que no, pero en el momento en el que se modifica radicalmente el entorno, se modifican en buena parte nuestras conductas, pues nuestra conducta depende del medio, depende de la estimulación con la que nos vayamos topando.

Podríamos hablar largo y tendido sobre multitud de factores más que en este programa aparecen, como el propio casting previo de selección, etc., pero no queremos extendernos demasiado, así que apoyad y compartid el contenido si queréis que hagamos una continuación futura de todo este artículo.

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Marcos de Andrés Ortega

Dedicado a la coordinación del proyecto de enGrama, a la creación de contenido divulgativo y formativo, y a todos aquellos aspectos que impliquen atención al cliente, comunicación y redes sociales.Estudié trabajo social y psicología, para acabar por especializarme en el enfoque del análisis funcional de la conducta, el cual se ha convertido en un prisma desde el que concebir mi realidad. Más sobre Marcos de Andrés
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